: Francisco Palau :

¿Quién era?

El P. Palau Quer nació en Aitona, España el día 29 de noviembre del año 1811. Sus padres José Francisco y María Antonia poseían una profunda fe cristiana.

 

Francisco ingresó en la Orden de los Padres Carmelitas Descalzos. Apenas realizada su profesión religiosa, la revolución de 1835 hizo que saliera del convento. Fue ordenado sacerdote en Barbastro el 2 de abril del año 1836.

 

La situación política del país le llevó al exilio en Francia desde el año 1840 hasta 1853. Durante este tiempo tuvo una intensa vida solitaria compaginada con sus dedicaciones al sacerdocio en la diócesis del santuario de Nuestra Señora de Livron.

 

Regresó a España en el año 1851 y se incardinó en la Diócesis de Barcelona donde fundó la “Escuela de la Virtud”: un centro de formación cristiana para los obreros de las fábricas. Este espacio se consideró como lugar de motines sociales y se clausuró en el año 1853.

 

Suprimida la Escuela es confinado a Ibiza, isla del Archipiélago Balear, donde se recluía a los indeseables sociales. Francisco Palau vivió este tiempo como eremita y ejerciendo sus funciones de sacerdote en las islas de Ibiza y Mallorca principalmente. Además en el año 1860 inició la obra cumbre de su vida. Fundó el Carmelo Misionero. Congregación religiosa de honda raíz teresiana, como Carmelita Descalzo que era.

 

Murió en Tarragona el 20 de marzo de 1872 donde fue enterrado. Francisco Palau fue declarado beato por el Papa Juan Pablo II el 24 de abril de 1988.

 

 

¿Cómo era?

El P. Palau entiende la educación – evangelización como un camino de: búsqueda, hallazgo y transformación. Esto impregna todo su ser y hacer. Francisco siempre permanece atento para descubrir los planes de Dios en su historia personal, en los demás y la sociedad desde un análisis y discernimiento constantes.

 

Se fundamenta en la Palabra de Dios y en una profunda vida de fe que le lleva a vivir su compromiso cristiano con audacia, valentía y significación, creando siempre lazos de auténtica COMUNIÓN FRATERNA.

 

Su método es procesual, transformador y contextual de acuerdo a las circunstancias del momento. Esto quiere decir que:

  • Parte siempre de la realidad de la persona y del contexto;
  • Crea posibilidades de cambio y transformación en la persona y en el medio;
  • Genera horizontes de fraternidad, solidaridad y comunión;
  • Sigue la pedagogía de Jesús: acompaña, es creativo.

Si se analiza la iconografía que ha llegado hasta nuestros días se puede presentar el siguiente retrato físico de Francisco Palau.

 

.De rasgos fuertes y bien marcados. Mediana estatura y de constitución recia se proyecta como figura adusta y severa. De esta imagen sobria brotaba algo que atraía a las personas que se comunicaban con él. Su constitución física fue muy resistente. Sólo eso justifica la resistencia a las privaciones y las penitencias que tuvo durante su vida.

 

 

Su personalidad

Muchos y muy marcados son los contrastes que perfilan su fisonomía inconfundible. Francisco Palau es temperamental graba huella profunda en todo lo que hace.

 

Es reflexivo y al mismo tiempo intuitivo en sus ideas y rápido en las decisiones. Realista en sus obras a veces se vuelve soñador e imaginativo.

 

Coherente con los principios que apuntalan su vida se muestra muy flexible para adaptarse a circunstancias concretas. Tenaz con lo que se propone, es generosamente condescendiente con los demás. De carácter reservado Francisco se abre generoso a la comunicación y la amistad.

 

Enamorado del silencio, del retiro y de la soledad, es y se siente a la vez apóstol de actividad múltiple y desbordante. Las manifestaciones más visibles son:

  • Predicador incansable: Ve la recristianización del ambiente español y europeo como una auténtica obra de evangelización.
  • La dirección fue uno de los cauces por los que transmitió con mayor eficacia y autenticidad su espíritu a los miembros de la familia religiosa del Carmelo Misionero. Queda reflejado en sus cartas.
  • Su faceta de catequista y renovador se hizo patente en la gran obra de la «Escuela de la Virtud» de Barcelona.
  • Fue escritor, más por exigencias pastorales que por vocación o consagración a la pluma. Logró, sin embargo, componer páginas originales que ocupan lugar privilegiado en la literatura religiosa y espiritual del siglo XIX español.
  • Sus obras son: Lucha del alma con Dios; La vida solitaria; Catecismo de las Virtudes; Mes de María: La Escuela de la Virtud vindicada; La Iglesia de Dios figurada por el Espíritu Santo; y otras.
  • Mención especial merecen las páginas de índole autobiográfica recogidas modernamente en dos libros: Las Cartas y Mis Relaciones con la Iglesia.
  • Las 169 cartas reunidas en un epistolario son fuente insustituible para conocer y comprender al P. Francisco Palau.

 

 

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